lunes, octubre 27, 2008

Quetzalcóatl


Me dirán loca, no enamorada sino loca por llamarte, por nombrarte como a un dios, por elevarte a la experiencia mística de lo que no se puede ser porque estamos condenados a la inexorable fugacidad. Existimos. Y yo te llamo así, te invento las formas, te encuentro en ceremoniales remotos y perdidos en los libros y sí, te digo así, con la certeza de que me llamarán loca por darte un espacio que ninguna disciplina alcanza a develar; y me dirán loca otra vez por significarte en las direcciones, en los caminos por los que se mueve el sol. Y yo te siento empaparme la piel de temblor transparente, tu imagen disuelta en pequeñas partículas que componen esta fuerza ancestral que gira en espiral o se menea de aquí para allá por sobre las olas, y que me arrastra a soplar tu nombre exhalando cada letra a ritmos dispares (impares) como un intento de que la voz pueda atravesar los átomos que dispuestos en sincronía te componen, y eres viento. Digo viento. Hay una escalera que significa tiempo, y danzamos a través de ella hasta llegar a la cima, en esta experiencia cósmica que llamamos nosotros, y que somos.

La historia me ha contado de sus dioses y sus hechos, me ha contado versiones variadas, con significaciones diferentes en nombre y representación, mas aquí sólo me importa contar la mía, mi historia y la representación que a mí me evoca la sola presencia/ausencia tuya, que corre y se contrae. Deslumbra y enloquece, y el relato nos eleva.

Qué importa que me llamen loca.




10 pasos:

Beauséant dijo...

sabrán ellos de locura que llevan mil años escribiéndola en un libro y aún no saben reconocerla al otro lado del espejo.

ybris dijo...

Locos somos todos invocando a ciertos dioses, después de recrearlos.
Bellísima tu locura.

Besos

hawwah dijo...

Sí, qué importa...

tu prosa tb es poesía...

besito

pepa dijo...

yo opino que tú
estás tejiendo de colores
con materiales encontrados
en con tra DOS

y que me robaste eso de la locura
se lo robaste a Diamela y a Paz y a su infarto del alama
a estas alturas a ellas o a mí viene siendo lo mismo


Qué me importa que me llamen loca!


que notable leerte de vuelta
tan mística
tenías razón

te sigo amiga mía
te sigo

Javier Herque dijo...

Que importa los nombres que nos pongan otras bocas si en la nuestra se escribe su nombre.

Que importa las palabras que no pueden escribirse si las tuyas susurran historias.

Un beso.

Pizca dijo...

viento

sigue caminando al viento

que te hace ver como una loca feliz

=)

sereneltexto dijo...

Las divinidades mesoamericanas están y no están vivas. Comparto la doble lógica (típico de locos) y pre-siento que en ese deseo palpita el sentido primigenio de quienes adoraron a la Luna por sobre al Sol. Basta pensar en el templo de la Luna, en el centro de la civilización del norte: aztecas, mayas, mexicas. . La noche por sobre el día embustero: huele a fin de occidente. Saludos y felcitaciones por la revista m e g a f o n o.

Carcajäda* dijo...

da igual el tiempo q haya pasado desde mi última visita, siempre que entro aquí esbozo una sonrisa :) Me encanta el texto, y me encanta la locura. Un beso

Elendaewen dijo...

De locos hay un mundo, pero de dioses no tanto =)

Saludos.

Caracolita Mágica dijo...

me encanta amiga.. creo que es uno de los tantos textos tuyos que ame =)

te adoro